Mi primera vez a tres: de la calle al éxtasis prohibido

La puerta entreabierta. El umbral de la habitación me paraliza. Gritos ahogados, respiraciones jadeantes. Sé que están ahí, Virginie y Gérald, desnudos en la cama donde todo empezó para mí. Mi corazón late como un tambor desbocado. Hace meses que vivo en la calle, oliendo a miseria, espiando su luz desde las rejas. Ahora, limpia, […]