Mi primera vez en un chat anónimo: el desvirgamiento digital que me cambió

En el salón, hundida en el sofá. Puertas cerradas, persianas bajas. El corazón me late fuerte, como un tambor en el pecho. Son las ocho. Henry espera al otro lado. No sé su edad real, ni su cara. Solo palabras. Un juego peligroso. ‘El primero que correte, pierde’, dijo. Pero ya sé que perderé. O […]