Mi primera vez lamiendo un culo: la noche ardiente con Colette

En la cama de Colette, el corazón me late fuerte. Acabo de hacerla correrse con el puño enterrado en su coño. Su cuerpo tiembla aún. Mis dedos salen lentos, cubiertos de jugos espesos. Lágrimas de cyprine resbalan por sus ninfas hinchadas. Bajo la mirada. El olor sube, marino, acre. Mi nariz se acerca al perineo. […]