En mi habitación de hotel, Ingrid dormía. No, Laure. Mi corazón latía desbocado. La encontré ahí, angelical, con purpurina en las mejillas. Endormida desde hace una hora. Quise zarandearla, pero no. La devoré con los ojos. Homo, me dijo Clara. Imposible creerlo. Yo, enamorado. Catástrofe. Dolor en el pecho. Pero Clara… qué consuelo. Aún así, Laure se clavaba en mí.
La toqué suave. Abrió los ojos. Sonrisa pálida. ‘Jean-Pierre, me escondí…’. Contó el horror del consulado. El tipo la forzó. Manos gordas. Sacó la polla, quiso metérsela en la boca. Ella, rodilla en los huevos. Corrió hasta aquí. Lloraba, tiritaba. Le tomé la mano. Ojos húmedos, maquillaje corrido. ‘Quédate’, dije. ‘Ducha’. Sonrió. ‘Ayúdame a quitarme esto’. Se pegó a mí. Brazos en mi cintura.
La Aproximación: Temblor y Atracción Irresistible
La desvestí. La robe cayó. Culotte y sujetador de encaje. Medias en piernas perfectas. Carne expuesta. Quise besarla entera, manos llenas de curvas. No. Momento equivocado. Pero qué belleza. Frente a mí, tetas en balconette, vientre plano, monte de Venus. Me pilló mirándola. ‘¿Ya te limpiaste el ojo?’. Se sentó en la cama. Vista directa a sus tesoros. ‘¿Estuviste con Clara?’. Rubor. ‘Sí’. ‘¿Follasteis? Ella es bi, le gustan coños y pollas’.
Se quitó el sujetador. Tetas libres, perfectas. Aréolas delicadas, pezones duros. Me tendió los brazos. ‘Ven, bésame’. Sorprendido, caí sobre ella. Boca deliciosa, lengua invasora. Manos en su carne firme. Gimiendo, me dio el pecho. Boca en sus redondeces húmedas. Salado, cálido. Se tensó. ‘Me da placer… pero mi cuerpo rechaza. Contigo, un poco mejor’. Pecho agitado. ‘Algo en mi vientre, primera vez con hombre en años’.
Me abrazó. ‘Te ayudo con la mano. Ducha juntos’. Me desnudó. Espacio mínimo. Piel contra piel. Mi polla erecta contra su vientre. Agua caliente. Beso salvaje. Mano en mi verga, torpe, divina. ‘¿Así?’. ‘Sí’. Mis dedos en sus tetas, cadera, muslo. En su coño. Surto. ‘Despacio’. Eyaculé en su mano, contra nuestros vientres. Ella tomó mi mano, la hundió en sí. Violentamente. Gimiendo. Muslos apretados. Gritó su orgasmo, arañándome.
El Instante: Contacto Crudo y Éxtasis Desconocido
Agotados. ‘Merveilloso’. ‘Tú también, qué temperamento’. Error. ‘¿Yo también? ¿Como Clara?’. Se achicó. ‘Ella es mejor’. ‘Te amo a ti’. Suspiros. ‘Amigos. Quizás el único hombre. Ayúdame’. Prometí. Saliendo, en mi camisa, tetas asomando. Chahut. Pieles rozando. ‘Casi virgen. Dos tíos, brutos’. Dormimos pegados, mi polla entre nalgas.
Desperté con hambre. Sus nalgas calientes. Removí. Ella gimió dormida. Se arqueó. Mi polla dura entre sus labios húmedos. ‘En forma’. Frotaba. Mojada. Dedos en su clítoris. Halitos. La volteé. Boca en su coño. ‘Nooo’. Pero me atrapó el pelo. Muslos cerrados. Lengua en pliegues. Explosión. Gritó. Yo, solo en las sábanas.
Risas. ‘Insaciable’. Comida. Se fue como Ingrid. ‘Llámame Laure, solo para ti’. Tristeza. Olor suyo en la camisa. En el bar, whisky rubio como su pelo. Enamorado ciego.