En la cabina de probadores de esa boutique en Nyons. El corazón me late fuerte. Demasiado fuerte. Acabo de decir que sí. Que entre. La vendedora, con su sonrisa confiada, ojos casi amarillos. Mi cuerpo aún vibra del masaje de Marie. Aquellas manos en mi espalda, en mis muslos. Rozando el borde de mi sexo. Frío y calor a la vez. Ahora esto. El bikini osado. Negro y oro. Demasiado expuesto. Me miro en el espejo. Pechos libres bajo el top. Culotte subida, fosas casi al aire. Nervios. ¿Por qué la dejo entrar? Miedo. Deseo. No hay vuelta atrás. El rideau se abre apenas. Su cabeza asoma. ‘Retira el sujetador’, dice firme. Obedezco. Temblando. Manos sudadas. Late mi clítoris solo de pensarlo.
Sus dedos bajo la banda dorsal. Sube. Baja los copones. Roza la piel sensible. Salto. ‘¡Perdón!’, dice. Pero no. Sigue. Sus manos cerca de mis pechos. Demasiado cerca. Corazón en la garganta. Respira hondo. Entra del todo. Cierra el rideau. Espacio chico. Su aliento cálido. ‘Permite’, murmura. Dedos en el borde del seno derecho. Tira suave. Lo deja caer en la copa. Peso libre. Pezón endurece al instante. Electricidad. Jadeo contenido. Lo mismo al izquierdo. Carne viva. Tiembla mi vientre. Baja las manos. A las caderas. ‘Hay que ajustar’. Dedos finos en los costados. Sube la tela. Alto. Muy alto. Descubre mis nalgas. Presiona. Moldea. Mi culo brasileño, dice riendo. Pero yo ardo. Clítoris hinchado contra la tela. Piernas flojas. Sus nudillos rozan el pubis. Un segundo. Eterno. Gimo bajito. No puedo más. Olas de placer nuevo. Mujer tocándome. Así. Crudo. Íntimo. Corazón desbocado. Sudor en la nuca. Olor a ella. A aceite de masaje aún en mi piel. Todo explota.
La Aproximación: Temblor ante lo inevitable
Sale. Pago. Corro a casa. Puerta cerrada. Niños lejos. Desnuda. El bikini otra vez. Ajusto como ella. Manos en pechos. Aprieto. Pezones duros como nunca. Frío recorre la espina. Bajo. Tiro la tela. Dedos en clítoris. Húmeda. Empapada. Primera vez así. Me dejo ir. Gemidos libres. Cuerpo arqueado. Orgasmo brutal. Temblores. Lágrimas. Inocencia rota. Ya no soy la misma. Aquel roce. Aquellas manos. Despertar prohibido. Ahora todo cambia. Quiero más. Pero miedo. ¿Psicólogo? Sí. Pero esta huella. Eterna. Mi primera vez. Con una mujer. En esa cabina. Nervios, roces, fuego. Fin de la niña. Nacimiento de la mujer hambrienta.