Eran las 13:10. Subía al ascensor de la facultad de P*** rumbo a mi TD de metodología. Traje oscuro, camisa blanca con el cuello desabotonado, maletín bajo el brazo. Cuarto año dando clases. Sabía manejar a los primerizos. Ellos, nerviosos. Yo, experimentado. El ascensor subía lento al quinto. Mi corazón latía normal.
Puertas abiertas en el segundo. Ella entró. Estudiante sexy. Finales de septiembre, calor pegajoso. Vestido rojo hasta medio muslo, lacado atrás. Botas de cuero brillante. Piernas largas, perfectas. Senos pesados marcando la tela ligera de algodón. Sacudió las caderas al entrar. Su falda voló un segundo. Jarretera de medias ahumadas. Olor a Shalimar me golpeó. Sonrisa enigmática. Gafas rectangulares negras. Ojos azules grandes, labios finos rosados. Pelo miel en bob, sujetado por clips. Perfume dulce de su cuello con cinta negra.
La aproximación: tensión y deseo en el ascensor
Mi polla se endureció en el bóxer. Me coloqué a su lado. Mi mano izquierda rozó su falda. ¿Accidente? La erección ya asomaba. Ella la vio. Se irguió en tacones, espalda arqueada. Mirada baja. Vulnerable. A mi merced. El deseo ardía. Corazón acelerado. Sudor en las palmas. No podía parar.
Algo me poseía. Temor a no controlarme más. Mi mano se posó en su muslo caliente. Nylon suave. Dedos subieron. Toqué su culo firme. Índice por la tira del tanga. Bajo el elástico. Piel húmeda. Forzando su raja. Riesgo enorme. Una queja, y adiós carrera. Pero el deseo ganó. Ella no se movió. Animándome.
Entre cuarto y quinto, pulsó stop. Seguí manoseándola. Mi pulso en las sienes. Su mano rozó mi entrepierna. Apretó mi bulto. Ojos abiertos por la sorpresa. Deslicé su tirante. Seno libre. Sin sujetador. Pezón rosado. Lo chupé. Mordí suave. Ella gimió. Presión en hombro y cadera. La arrodillé.
La huella indeleble: del clímax al aula
Me miró. Quitó gafas. Desabrochó mi pantalón. Mi verga enorme, tiesa como nunca. Tembló al verla. Me masturbó. Lengua en el glande. Manos en su cabeza. Empujé hasta el fondo. Succión ruidosa. Golpes de cadera. ¿Quién mandaba? Boca húmeda, babas espesas. Ojos fijos en mí. Khol corrido por mejillas.
No aguanté. Primer chorro en su garganta. Rugí. Ella forcejeó. Segundo en boca y cara. Tercero en ceja, bajando. Intentó escupir. La sujeté por nuque. Última ráfaga en el centro de su rostro. Cayó hacia atrás, tosiendo. Folla chorreando por barbilla. Falda arriba: tanga negra, vello miel visible. Nueva convulsión. Eyaculé sobre su ropa, entre senos.
Le di kleenex. Gesto torpe. ‘Lo siento… Primera vez…’, murmuré. Ella limpió. ‘No pasa nada. Primera vez para mí también… así’. Sonreí. La acaricié. ‘Me hubiera gustado sentirte dentro… entre mis nalgas’. ‘Dime tú’. Risas. Ascensor arriba. ‘Me debes tres orgasmos’. Más risas. Puertas abiertas. Ella a los baños. Yo al pasillo, calzoncillos mojados.
Sala de TD. 13:24. Cuarenta alumnos callados. Llamada mecánica. Pensando en ella. Puerta abre. Retrasada. Ella. Primer fila. Restos de semen brillando. Mirada desafiante. ‘Perdón, aún tenía tu semen en la boca’. Silencio atónito. Mi inocencia rota. Nuevo mundo abierto. Corazón latiendo fuerte. Ya nada sería igual.