Me desperté sola en la cama. Cuerpo entumecido. Mente borrosa. La desnudez gritaba las lengüetadas anales de Muriel. La noche anterior: felación a Franck en prisión, juegos con mi mejor amiga. Demasiado para mi pudor. Bebí su semen. Ofrecí mi virginidad anal a una mujer. Contra natura, hasta ayer.

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Muriel faltaba. Soledad insoportable. Café. Ducha. Dedos en mi ano. Sin dolor. Solo recuerdo de orgasmos bajo su lengua. Sus palabras vulgares: «La próxima vez, te encularei». ¿Querría más? Me calmé. Fue un sueño loco. Amo a Franck. No quiero amantes. Pero Muriel era esencial. Confidente. Madre. Compañera de dolor.

La Aproximación: Temblor ante lo Desconocido

Vestí tailleur estricto. Trabajo. Currículos sin inspirar. Pensamientos en ella. Llamadas. Mensajes. Silencio. Diez intentos. Angustia. ¿Hice mal? A las 18:30, la vi entrar al edificio. No contestaba. Bajé corriendo. Música de Chris Isaak. Toqué. Silencio. Subí. Lloré toda la noche. Ausencia de Franck ya dolía. Ella, mi luz, me rechazaba.

Días de depresión. No escribí a Franck. Sábado. Timbre. Muriel. Abrí. Gifle. «¿Disculpas? ¿No te gustó?». Beso feroz. Puerta entreabierta. «Eres mía». Mordidas. Lengua. Manos en sus pechos. Dolor vital. Sofá. Lit. Luz diurna. Chevauché. Pubis en mi cara. Sumisión. Lengua fuera. Primer contacto: labios mayores. Clítoris enorme. Chupé. Suspiros. Buen camino.

Lamió mi coño. Tres dedos. Intentó ano. Falló. Me volteé. A cuatro patas. Su lengua y dedos en mi ano. «¡Chupa!». Su dedo sucio. Lo saboreé. Tourbe y humedad. Placer culpable. «¡Fóllame el culo!». Primera vez. Su ano limpio. Lengua tímida. Frío. Humedecí. Intrusión milimétrica. «¡Dedos!». Índice. Pulgar. Vaivén. Contracciones. Explotó.

Abrazos. Besos. Café. Carta para Franck. Puta rasurada. Mini falda. Talones. Ofrecida al culo. Muriel compró todo. Incluido plug rosa. «Paciencia».

El Instante: Explosión de Sensaciones Crudas

Cena. «¡Desnúdate!». Tijeras. Espuma. Navaja. Sobre la mesa del salón. Piernas abiertas. A horcajadas sobre mí. Rasurado lento. Fríos. Temblores. Piel desnuda. Fontanela. Gant en coño. Dedos. Lengua. Bebió mi néctar.

Plug en mano. «¡Manos fuera!». A cuatro patas. Lengua en ano y coño. Saliva. Titilaba. Ano laxo. Deseaba. Culo buscaba. Corazón latiendo fuerte. Sudor frío. Nervios punzando. Sabía: no marcha atrás. Maladroite, pero hambrienta. Piel erizada. Respiración entrecortada. Sus manos en nalgas. Presión. Espera eterna. Pulso acelerado. Miedo y deseo chocando. Listo para romperme.

De golpe. Cónico rosa. Cuatro centímetros. Choque. Cataclismo. Onda eléctrica. Vibré. Espasmos. Orina y jugos. Mano en coño. Incontinencia. Vergüenza y éxtasis. Ano dilatado. Plenitud invasora. Dolor ardiente. Placer visceral. Grité mudo. Cuerpo traidor. Orgasmos en cadena. Nunca tal. Pervertida total. Adicta.

Muriel sonrió. «Estás lista». Prisión. Falda cuero. Talones. Miradas lujuriosas. Franck lloró. Manos en culo. Rasurado. Posición. Glans en ano. Entró. Labor. Semen dentro. Cinco minutos. Salí. Muriel esperó. Bosque. Lengua en mi ano. Bebió restos. Nuevo clímax.

Rastro imborrable. Inocencia muerta. Adulta en placeres oscuros. Culo marcado. Alma atada a Muriel. Horizontes abiertos. Nervios calmados en vicio. Franck satisfecho. Yo, renacida en lo prohibido.

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