Estaba en el vagón del tren nocturno. Asiento reclinado, luces tenues. El traqueteo rítmico me mecía. Frente a mí, él. Un desconocido. Ojos que se cruzaban. Mi corazón latía fuerte. Sudor en las palmas. ¿Qué hacía yo ahí? Primera vez sola en un viaje largo. Fantasías acumuladas. Miedo y deseo revueltos. Su sonrisa tímida. Yo, nerviosa, mordiéndome el labio. El aire espeso. Piernas cruzadas, pero el calor subía. No podía apartar la vista. Él tampoco. Un roce accidental de rodillas. Chispa. Pulso acelerado. Sabía que no había marcha atrás. El deseo me quemaba por dentro. Miradas que prometían. Silencio cómplice. El tren avanzaba, pero el tiempo se detenía. Mi inocencia temblaba. Quería tocar, ser tocada. Nervios a flor de piel. Manos inquietas. Él se inclinó un poco. Yo contuve el aliento. El vago olor a su piel. Excitación creciente. Corazón desbocado. Pechos apretados contra la blusa. Bajos húmedos ya. Primera vez real. No sueños. Realidad cruda.
Sus dedos rozaron mi mano. Electricidad. Temblé. Él dudó, pero siguió. Nuestras pieles se unieron. Calor inmediato. Mi primer contacto así. Piel contra piel. Nerviosa, retiré la mano un segundo. Maladroite. Él sonrió, paciente. Volví a tocar. Su palma áspera, masculina. Bajó a mi nuca. Escalofríos. Gemí bajito. El traqueteo cubría todo. Desabotoné su pantalón con dedos torpes. Temblaban. Saqué su polla. Dura, caliente. Primera vez viéndola de cerca. Palpitante. La envolví. Él jadeó. Yo, excitada por mi audacia. Lamí la punta. Sabor salado. Nervios me ahogaban, pero seguí. La chupé despacio. Malhablada al principio. Tosí un poco. Él me guió con la mano en la cabeza. Ritmo. Mi coño palpitaba. Mojada como nunca. Me subí encima. Pantalones bajados. Fricción. Entró despacio. Dolor fugaz, placer inmenso. Primera penetración. Llena. Me moví torpe. Choques. Sudor. Besos en el cuello. Sus manos en mis tetas. Pellizcos. Gemidos ahogados. Ritmo acelerado. Orgasmo building. Él suave, yo salvaje. Eyaculó dentro. Calor líquido. Yo seguí, hasta explotar. Temblores. Sudor mezclado.
La aproximación: tensión en la penumbra
Me aparté. Asiento pegajoso. Risa nerviosa. Él sonrió, satisfecho. Me subí la ropa. Piernas flojas. Mirada nueva en el espejo del vagón. No era la misma. Inocencia rota. Adulta de golpe. Corazón aún acelerado. Sabor en la boca. Huella imborrable. Me senté lejos. Soledad dulce. Eternidad en minutos. Deseo despierto para siempre. Nervios convertidos en adicción. El tren siguió. Yo, cambiada. Fin de la niña. Inicio de la mujer hambrienta.