En mi pequeño estudio, sobre la cama que compartimos esa noche. Me llamo Richard. Tengo 28 años. Virginie llamó llorando. La encontré en el café de la esquina, cabeza baja, removiendo su café negro. Sus ojos azules, grandes, me miraron al sentarme. ‘Gracias por venir’, dijo. Habló de Bruno, mi hermano. Discusiones constantes. Miedo esa noche. ‘Creí que me pegaría’, susurró. Mi corazón latió fuerte. La invité a mi casa. Un solo estudio. Una sola cama grande. ‘No quiero invadirte’, dijo. Sonreí. ‘Dormir con una mujer tan guapa no es un problema’. Caminamos. Excusas suyas todo el camino. Llegamos. Le di vino. No desplegué el sofá cama. ‘Hay que abrirlo igual’. Se quitó los zapatos. Se instaló en la cama. Elegimos una película. Yo traje la botella. Hablamos. Sus males. La defendí un poco a Bruno. Reímos anécdotas. La botella se vació. Risas. ‘El alcohol me sube’, dije. Le presté mi bóxer y camiseta grande. Volvió del baño. Parecía un payaso. Piernas finas. Ojos dulces. Reímos. Apagué la luz. Casi dormido, la oí llorar. La abracé. Se giró. Se acurrucó. ‘Eres más gentil que Bruno. Debí salir contigo’. Mi pulso se aceleró. Le acaricié el pelo. Bajé a hombros, espalda. Levantó la cara. ‘No deberíamos’. Sus ojos en la luz de la tele. Me acerqué. Labios suaves. No me rechazó. Besó de vuelta. Retrocedió. ‘Soy la mujer de tu hermano’. ‘No eres puta. Eres sensible’. Sonrió. Beso ligero. Lengua en su boca. La chupó. Mano en cadera. Bajo la camiseta. Gemido. Espalda suave. Riñones. Piel enloquecedora. Perfume. Alcohol. La puse boca arriba. Subí camiseta. Besos en vientre musculado. Manos en pechos. Suaves. Calientes. Pezones duros. Los chupé. ‘Sigue, Richard’. Mamé turnos. Se aferró a mi cuello. Beso furioso. ‘Bruno no es tan dulce. Tú me das placer primero’. Me empujó. Boca arriba. Quitó camisetas. Sentada sobre mi sexo. Se endureció. Besos en torso. Bajando. Mano en bóxer. ‘Seré buena contigo’. Me masturbó por encima. Mirada fija. Bajó bóxer. Polla en mano. Labios en glande. Lengua círculos. Engulló. Sorpresas. Masaje testículos. Tragó todo. ‘¿Te gusta?’. ‘Sí, pero a ti también’. Quitó culotte. Coño rasurado. Lengua en clítoris. Gemidos. Ella succionó más. Mis manos en nalgas. Dedos abriendo. Lengua adentro. ‘¡Oh Dios!’. Besos en coño. ‘Ven en mí’. Entre sus piernas. Glande en entrada. ‘Tómame’. Entré suave. Aceleré. Bolas en nalgas húmedas. Agarró mías. Golpes violentos. ‘¡Sí, fóllame!’. La giré. A cuatro patas. Agarré caderas. Entré. Moví su culo contra mí. ‘¡Desnúñame!’. Clavado en su espalda. Mordí oreja. Eyaculé gritando. Semen chorreando. Nos limpiamos. Dormimos.

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Desperté con su boca en mi polla. ‘Mereces esto por anoche’. Tragó hasta fondo. ‘Me corro’. Salió. Eyaculé en vientre. Me miró sonriendo. ‘Límpiate’. Huyó al baño. Se fue a Bruno. Nunca hablamos. Sonrisas ambiguas. Esa noche rompió algo en mí. Jalousie a Bruno se volvió secreto dulce. Inocencia ida. Horizonte abierto. Adulto en traición placentera.

La Aproximación

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