En la sala de comunicaciones del Pilgrims of Mars, la luz tenue parpadeaba sobre nosotras. Camille y yo nos tomábamos de la mano. El corazón me martilleaba el pecho. Después del caos con Alexandre y Dominique, aquí estábamos. Solas. Habíamos hablado horas. Amigas. Confidentes. Pero algo más bullía bajo la piel.
Mis dedos sudaban en su palma. Su piel, oscura y suave, contrastaba con mi blancura. La miré. Ojos grandes, labios carnosos. ¿Y si esto era un error? El vaisseau zumbaba alrededor. Houston esperaba. Pero no importaba. Su pulgar rozó el dorso de mi mano. Un escalofrío me subió por el brazo. El deseo me apretaba el estómago. Nervios. Miedo. Excitación pura.
La aproximación: nervios y deseo incontrolable
Nos acercamos. Lentas. El aliento se entrecortaba. Su olor, dulce como jazmín africano, me invadió. Incliné la cabeza. Dudé un segundo. Sus labios rozaron los míos. Suaves. Tibios. No como los de Alexandre. Diferentes. Mi lengua salió tímida. La suya la atrapó. Chupó. Gemí bajito. El beso se volvió hambre. Lenguas enredadas. Saliva mezclada. Manos temblorosas subieron a su nuca. La atraje. Pechos chocaron. Duros contra mí.
No había marcha atrás. Lo sabía. Mi clítoris palpitaba ya. Mojada. Inocente ya no. Esto era nuevo. Prohibido. El primer paso al abismo.
Sus manos bajaron a mi cintura. Desabroché su blusa. Temblando. Botones rebeldes. Su piel expuesta. Pechos pesados. Oscuros. Pezones erectos como bayas. Los toqué. Suaves. Firmes. No como los míos. Pellizqué uno. Ella jadeó. Arqueó la espalda. Mi boca bajó. Lamí. Chupé. Sabor salado. Dulce. Su mano en mi pelo. Tirando suave. Grité contra su piel.
El instante: explosión de sensaciones nuevas
La tumbé en la consola. Pantalones abajo. Mi coño chorreaba. El suyo, peludo, húmedo. Dedos exploraron. Grandes labios hinchados. Clítoris escondido. Lo encontré. Presioné. Circulos lentos. Ella se retorció. ‘¡Béryl!’. Voz ronca. Mi dedo entró. Calor. Vello rozando. Otro dedo. Bombeé. Rápido. Su jugo en mi mano. Olía a mar. A sexo crudo.
Me arrodillé. Cara entre sus muslos. Lamí. Lento. Desde el ano hasta el clítoris. Sabor almizclado. Adictivo. Su lengua en mi oreja. ‘Más’. Chupé fuerte. Dos dedos dentro. Ritmo frenético. Ella convulsionó. Gritó. Chorros calientes en mi boca. Tragué. Mi primera corrida de mujer.
Me levantó. Recíproco. Su boca en mis tetas. Mordiscos. Dolor placentero. Bajó. Mi coño rapado. Expulsado. Lamidas expertas. Dedos curvados. Tocó mi punto G. Explosión. Orgasmo brutal. Piernas temblando. Grité su nombre. Semen no. Pero placer puro. Nuevo. Visceral.
Después, tumbadas. Sudorosas. Abrazadas. Plenitud. Mi inocencia rota. Adulta al fin. Caminamos de la mano. Oficial. El equipo aceptó. Alexandre gruñó. Pero yo volé. Descubríme. A ella. Al placer sin hombres. Horizonte abierto. Marte esperaba. Pero yo ya había aterrizado en otro mundo.