Estaba sentada entre ellos en el karaoke de Kioto. Christopher a mi derecha, grande, surfero, con manos fuertes. Jan a la izquierda, romántico, ojos profundos. Veintiocho años, soltera, profesora de francés en esa escuela de idiomas para adultos. Bebíamos sake, whisky on the rocks. El corazón me latía fuerte. Cantábamos, pero sus manos rozaban mis rodillas. Nervios. Excitación. Sabía que los deseaba a los dos. No a uno. A los dos. Christopher me rodeó los hombros. Su boca en la mía. Manos bajo el jersey, palpando mis pechos. Jan esperó, luego me besó él. Mágico. Sus dedos exploraban mis muslos, mis curvas. Mi pantalón se desabrochó un poco. Palpé sus pollas por encima de la tela. Duras. Calientes. Quería más, pero el camarero podía entrar. Prometimos vernos. Esa noche sola en cama, mojada, fantaseando con sus pieles, bocas, sexos.
Días de tensión en la escuela. Miradas fugaces. Non-ditos pesados. Fantaseaba tríos en el cine, manos en sus vergas. Una noche, café cerca. Confesiones. “Estrellas filantes en los ojos”, dijo Jan. Christopher propuso la escuela vacía. Claves en mano. Subimos al techo. Frío invernal de Kioto. Sus manos en mis nalgas, amasando. Decidí: hasta el fondo. Bajamos a un aula oscura. Luces de la ciudad filtrándose. Sus manos bajo mi ropa. Me desvistieron lento. Pechos libres. Besos. Caricias. Estaba desnuda entre ellos. Corazón desbocado. Miedo delicioso. No hay vuelta atrás.
La Aproximación: Entre el miedo y el deseo
Christopher me besaba, manoseaba tetas. Jan detrás, bajando mi braga, besando nalgas. “El culo más bello del mundo”, murmuró. Su polla dura en mi mano. Me tumbé en la mesa, abierta. Jan lamió mi coño, intentó follarme. Se ablandó. Nervios. Christopher entró fuerte. Gemí. Jan me besaba, mordía pezones. Reina entre machos. Chris se corrió rápido, cita urgente. Pena. Quedé con Jan. Él lamió torpe. Dedos dentro. No corrí. Lo chupé de rodillas. Verga gruesa, glande enorme. Duro. Maladroite, excitante. Pensé en enseñarles. Bajé riendo a casa. Liberada. Pie de nariz a la rutina.
El Instante: Explosión de sensaciones brutas
Otra noche, hotel. Té en banqueta. Chris emprendedor: besos, pechos al aire. Jan bajo falda. Lengua en tetas, manos en muslos. String abajo. Chupé a Chris mientras Jan lamía. Intercambios. Pollas en mi boca, coño. Ducha rápida. En cama, rodeada. Pollas rozando vientre, culo. Chris me folló, Jan en boca. Invertimos. Jan flojo otra vez. A cuatro patas: Chris dentro, Jan lamiendo bolas. Corrí así. Verga en chocho, huevos en boca. Jan entró al fin, eyaculó fuerte. Jan se fue. Chris y yo dormimos. Mañana, me folló al despertar. 69 torpe. Lo hice correr en mi boca.
Después, fríos. Ignorantes. Dolí. ¿Puta? No. Aventura mutua. Con recul, bien. Sin futuro. Jalousies inevitables. Inocencia rota. Horizontes abiertos. Ahora, sonrío recordando esa maladresse excitante, latidos, tensión. Adulta al fin.