Aquel verano alquilamos un gîte en las Landas. Una casita apartada, rodeada de césped infinito, con piscina compartida. Hacíamos caminatas por los pinos. Un día, topamos con una granja abandonada. Paredes llenas de grafitis, olor a sexo rancio. Latas por todos lados, restos de comida, revistas porno rotas. Matratas viejas tiradas al azar. Subimos al granero. Nada arriba. De repente, ruido de motos. Tres jóvenes: dos chicos, una chica. Se bajan, entran con cervezas. Nos quedamos quietos, acurrucados tras balas de paja en la mezzanine oscura. Corazones latiendo fuerte. Miedo a ser vistos. Pero excitación crece. Se sientan en un matrat. Beben. Uno besa a la chica con hambre. Manos everywhere. Le quita la camiseta: tetas firmes al aire. Yo empiezo a ponerme duro. Mano bajo el pantalón de ella, la toca sin piedad. Le baja los vaqueros. String blanco. Dedos dentro. Ella le agarra la polla por encima. Él abre la braguette. Ondula. El otro se toca, mano en la suya. Jakie se pega a mí. Mi mano en su culo. Deslizo bajo la cintura. Piel caliente. Ella tiembla. Silencio tenso. Abajo, él a cuatro patas. Saca la polla. Ella la chupa. El otro moja el gollete de la birra y se lo mete por el culo. Gritos roncos. Se cambian. La follan duro, por turnos. Gimen fuerte. Se corren. Se visten rápido. Se van. Motores lejos. Saco mi polla. Jakie me la traga ansiosa. Se toca. La paro. La empujo sobre paja. Apartamos el string. La penetro. Está empapada. Corre rápido. Yo también. Bajamos. Nos besamos. ‘Quiero un trío’, susurra. Corazón acelera. Deseo quema. No hay vuelta atrás.
Tres días después. Piscina. Diez de la mañana. Yo me quedo viendo fútbol. Jakie va sola. Sin sujetador. Ve nadar al hijo del dueño. Veintitantos, bombero, cuerpo atlético. Se tumba. Él sale. Se ducha. Se quita el bañador. Polla gruesa al reposo. Ella se excita. Pezones duros. Él la ve. Sonríe. Ella abre piernas lento. Su polla se yergue. Llega yo. Sin bañador. Polla tiesa. Él se acerca. Ella se pone de espaldas. Él la abraza. Manos en tetas. Besos en cuello. Sus manos bajan. Se tocan. Yo me pego por detrás. Sonrisas. Besos. Manos exploran. Piel solar, suave. Dedos en su coño. Juntos. Siento su dedo entrar. Aprieto. Ella gime bajo. Nos branleamos mutuo. Polla en mi mano. Palpita. Tensa. Bajo a su ano. Dedo mojado. Entra suave. Se arquea. Lenguas se enredan.
La espera en el granero: miedo y excitación
Él detrás. Yo delante. Manos en tetas rozan mi pecho. Agarra mi polla. Yo la suya. Follamos su culo con ellas. Besos húmedos. Ella a rodillas. Nos chupa alternos. Masturba la otra. Glandes rozan. Boca intenta ambos. Excitante roce. Él le come el coño. Yo por detrás. Polla entre muslos. Glande sale. Él lame. Chispas. Aspira. Casi me corro. La penetro. Húmeda total. Él besa, toca huevos. Ella le chupa profunda. Se sienta. Ella cabalga reversa. Yo en su boca. Él la bombea hondo. Yo lamo clítoris, bolas en barbilla. Polla sale. La pruebo. Sabe a ella. La meto. Acelera. Se corre en su vientre. Yo la tumbo en mesa. La follo fiero. Él en boca. Ella goza. Yo exploto dentro. Él en tetas. Ella unta. Yo último chorro. Él se va sin palabra. Dos días más, nada. En el coche, reímos: ni su nombre sabemos. Inocencia rota. Mundo nuevo. Latidos eternos.