Pasos resuenan en la terraza. Tiendo la oreja. El chirrido de la puerta corredera de la cocina me avisa. Casi al instante, un tintineo fresco sube al aire. La botella de champán choca contra los hielos en el cubo que preparé para este Señor. Mi corazón late fuerte. Estoy de pie en el centro de la cocina, vestida solo con un conjunto negro transparente que deja ver mi desnudez. Camisa y falda corta. Zapatos negros de tacón alto. Mi melena rizada y pelirroja recogida en un moño alto desordenado con dos horquillas de plata. Mechones largos enmarcan mi rostro. Un foulard de seda negra me venda los ojos.

Plantada en mis tacones, erguida, cámbrala, manos atrás, ofrecida. Paciente. Impaciente. Mi respiración se acelera. El pulso martillea. Espero sonidos, roces que me ubiquen esa masa masculina que me dará placer intenso. Fantasías compartidas, abrazos fuertes. Primera vez así. Nervios me traicionan. Sudor frío en la nuca.

La Espera Nerviosa

De repente, atrás, un crujido. Cerilla. Olor a cigarro especiado me invade, me embriaga. Humo ondula sobre mi piel. Su aliento largo me eriza. Quita las horquillas. Mi pelo cae en cascada. El juego empieza. Falda sube lenta, se clava en la goma. Mi culo al aire. Sensación fresca.

Mano grande entre mis piernas, las abre firme. Otra en mis riñones, me cambré más. Montículos redondos expuestos. Suspiro suyo. Ruido de bolsa. Salto. Objeto frío en mi pierna sube. Entre muslos, roza íntimo. Golpecito pica, obliga a abrir más. Cravache juguetea. Mi sexo se cierra instintivo. ¡Zap! Bajo el coño, piel fina. Vuelvo a posición, más abierta. Sube por el surco, baja y azota nalgas. Una, dos. Postura perfecta o castigo. Bruma ardiente.

—Separa más, dulce… aún más —repite calmado.

Cravache ronda pecas, azota pechos tras tela fina, pezones duros. Juega labios grandes, chicas, clítoris. Dulce, piquetes. Pezones hinchados, listos para boca, dientes.

Más azotes. Gritos míos. —No te muevas… quieta —susurra firme.

Abre champán. Plop. Vasos. Burbujas bajo mi nariz. Boca seca. Bebo. Lágrimas frescas bajan a tetas.

Manos frías acarician nalgas rojas. Lengua calma calor. Dedos en monte de Venus liso. Abren labios, pinzan chicas, penetran coño húmedo. Estiran perverso. Mi entrepierna arde.

—Mmm… estás empapada… cyprina chorrea.

Palabras crudas. Sonrío carnívoro imaginado. Gemidos míos.

El Éxtasis y la Huella Eterna

Me agarra pelo, guía al dormitorio, siento cama. Abre camisa, pinza pezones. Los estira salvaje. Pinzas muerden carne rosa. Mareo. Sentidos al máximo, ciega.

Más champán. Me tumba, abre piernas. Boca en coño, inyecta champán frío. ¡Contraste! —¡Hummm… no, por favor! —No es rechazo, es fuego.

—Ja… me encanta —ríe, lame, muerde. Lengua y dedos revuelven. Manillar cravache entra fácil en coño glótico. Vaivén. Lengua en clítoris hinchado. Espasmos. Cyprina moja ano.

Manos en su pantalón. Toco bulto. Foulard cae. Cara a cara con cremallera.

Manos suyas amasan tetas maduras. Botones saltan. Cremallera baja. Boxer negro. Polla tensa pide salir.

La rozo sobre tela. Libero. Sale erguida, totem. Gland rosa. Escroto apretado, lo suelto, ruedo bolas suaves.

Boca acerca. Lengua titila gland. Dientes aran corona. Chupa bolas. Manos en su culo, frein bajo incisivos. Polla crece. La trago entera. Vaivén guiado por su mano en melena.

—Más… rhaaa…!

Explosión. Semen caliente inunda boca, cara, cuerpo. Exprime todo. Rugidos suyos. Placer mío.

Después, jadeos. Cuerpo flojo. Inocencia rota. Mundo nuevo. Sumisa para siempre. Huella ardiente en alma. Corazón aún late fuerte. Descubrí abismo placer. No hay vuelta atrás.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *