Entré en el instituto de belleza con el corazón latiendo fuerte. El profesor me había guiado hasta allí, señalando el cartel de ‘Epilación’. Besé su mejilla y crucé la puerta. Luz tenue, música suave. Una asiática envuelta en un pareo colorido salió sonriendo. ‘¿Epilación de bikini?’. Asentí, muerta de nervios. Me dijo que me desnudara y me tumbé en la camilla, completamente desnuda. El aire fresco me erizó la piel. ¿Y si entra un hombre? ¿Y si duele? Mi pubis, esa toison espesa que nadie había visto de cerca, expuesta. Temblaba.

Ella entró. ‘Podrías haberte dejado el bikini’. ‘Es mi primera vez’, murmuré, ruborizada. ‘Mejor así, tengo vistas perfectas de tu preciosa conchita’. Nadie me había elogiado así. Corazón desbocado. Me mostró un catálogo: formas de depilar, desde peludas hasta lisas, tatuajes, colores. Optamos por una tira fina arriba. Me dejó hacer a su gusto. Empezó por las piernas, cera caliente. Relajé la cabeza. Al levantar la vista, en el espejo: su pareo subido, sus nalgas desnudas, labios imberbes a centímetros. Me paralicé. Frenesí al verla inclinarse más, su ano rosado. Frío en la espalda, calor entre las piernas. ¿Esto me excita? Miedo y deseo revueltos.

La aproximación: nervios y deseo incontrolable

Se enderezó, tirando del pareo. ‘¿Te depilas tú misma? ¡Es superbelle!’, solté. Glacia rota. Subió su pareo: pubis liso con finos pelos negros. ‘¿Te gusta? Tócalo’. Extendí la mano temblorosa. Suave como seda. Dedos bajando, rozando labios húmedos. Se abrió un poco. Corazón en la garganta. No hay vuelta atrás. Sus muslos se separaron. Mi dedo entró fácil, resbaladizo. Gime. Clítoris bajo mis yemas. La exploro, inexperta, maladroxa. Su pie en la camilla, sexo abierto. Belleza pura. Dedo dentro, calor apretado. Sorpresa: su mano en su ano, penetrándose. Me guía mi dedo a su clítoris. ‘¡Ahí!’. Froto fuerte. Se corre temblando, gritando.

El instante: contacto piel con piel y explosión sensorial

Yo, piernas abiertas sin darme cuenta, empapada. Ríe, toca mi sexo. ‘¡Estás chorreando!’. Frío eléctrico. Bebemos, promete venganza. Me abre del todo. Cera, crema, pero su aliento en mi monte. Dedos suaves en labios. Bienestar. Termina: espejo muestra mi raja desnuda, tira fina arriba. ‘Toca’. Suave infinita. Me pone al borde, piernas en soportes. Bola de helado de vainilla en mi pubis. Frío quema. Se arrodilla, lame clítoris hinchado. Calor lengua, frío hielo. Penetra mi vagina. Grito. Me hace masturbarme, abro todo. Lengua furiosa. Exploto en orgasmos múltiples. Limpia con lengua.

Sale transformada. Me viste: areolas asomando, pelos teñidos rubios. Huelo a vainilla. Salgo orgullosa, mirándome en vitrinas. Esa chica en el espejo: piernas largas, triángulo coqueto, culo libre. Inocencia ida con los pelos. Descubro mi cuerpo, el de ella, el placer femenino. Miedo roto, horizontes abiertos. Esta noche, con Vanille, más. Pero esa primera vez en la camilla: nervios, toque torpe, éxtasis. Fin de la niña, nacimiento de la mujer libre. Mi sexo respira, late, vivo.

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