En la cocina de la casa-monasterio de los padres de Delphine, en Toscana. El aire cálido de septiembre pegaba a la piel. Todos desnudos ya. Corazones latiendo fuerte. Yo, Sophie, sentada en esa silla dura, piernas temblando. Olivier me miró al irse con Sandrine. Subieron las escaleras. Me sentí sola. Expuesta. Mi coño húmedo, con su montoncito de vello, palpitaba. Los demás me observaban. Frédéric sonrió: ‘Elige, Sophie’. Miedo. ¿Y si duele? ¿Y si Olivier se arrepiente? Pero el deseo ardía. Thomas, David. O Frédéric. ‘David’, dije. Sus ojos claros se iluminaron. Nervioso, dulce. ‘Tenderness’, prometió. Nos levantamos. Piel erizada. Sus manos rozaron mi brazo. Escalera arriba. Cada peldaño, un latido más fuerte. No hay vuelta atrás. Entramos en una habitación. Cama grande. Luz tenue. Puerta cerrada. Suspiro. ‘¿Segura?’, pregunta. Asiento. Corazón en la garganta.

Sus labios en mi cuello. Primer contacto real. No Olivier. Otro hombre. Manos torpes en mis pechos. Pesa mis tetas pequeñas. Pica los pezones. Duele rico. Gimo. Bajo la mano. Su polla dura, caliente. La aprieto. Salta. Maladroite. Río nerviosa. Él me tumba. Boca en mi clítoris. Lengua insegura al principio. Lamida suave. Luego ansiosa. Piernas abiertas. Huele a mí. Nuevo. Exótico. Introduzco dedos en su pelo rubio. Tiro. Él gime. Me corro rápido. Primera ola con otro. Brutal. Luego, él encima. Preservativo. Torpe poniéndoselo. Risas. Entra despacio. Lleno. Diferente. Más grueso que Olivier. Estira. Duele un poco. Grito. Él para. ‘¿Mal?’. ‘No, sigue’. Empuja. Ritmo nervioso. Sudor. Piel contra piel. Sus caderas chocan. Mis uñas en su espalda. Acelera. Yo levanto pelvis. Clit frotando. Explosión. Viene dentro, pero no. Se sale. Leche en mi vientre. Caliente. Pegajosa. Colapso. Respiraciones jadeantes.

La Aproximación

Después, silencio. Acariciamos. Dulce. Inocencia rota. Ya no soy solo de Olivier. Mundo abierto. Multitud de pollas, lenguas, manos. Miedo disuelto en placer. Bajamos. Olivier con Sandrine, sonriente. Beso a David. Propiedad de nadie. Adulta al fin. Horizonte nuevo. Latidos calmados, pero adentro, fuego eterno.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *