Era un mañana soleado. Nadie en casa. Mi hombre volvía de noche, los niños después de las cuatro. Miraba el jardincito desde la cocina improvisada. Hierba verde, brisa ligera. Recordé a Patricia. ‘¿Por qué no te paseas desnuda ahí?’, me había dicho riendo. Su espíritu libre chocaba con mi timidez. Pero el sol tentaba.

Nada que hacer. Casa limpia entre sacos de cemento. Me tumbé en el transat con un libro. Calor. Desabroché botones de la robe ligera. Bien. Busqué el sombrero de paja. Ahora sí, cara a la sombra, brisa en la piel. Más calor. Abrí más la robe. Pechos blancos asomando bajo el sujetador negro. Flûte. Los dejé al sol.

La tentación del sol prohibido

Me dormí. Sueños dulces. Colores, caricias. Desperté sudando. Brazos flojos, piernas débiles, corazón acelerado. Frío en el vientre. Bebí agua. Temblaba. Gotas escaparon. Bajaron por mejillas, cuello, entre pechos. Sensación exquisita. Bebí más. Ríos en mi piel. Vientre húmedo, ombligo lleno. Un chorro grande se coló bajo la braga. ¡Ah!

Grité bajito. Estrellas en los ojos. Temblor profundo. Otro chorro siguió. Piernas apretadas. Demasiado fuerte. Miré alrededor. Nadie. Robe abierta. Culotte empapada. La quité. Desnuda al sol. Cuerpo expuesto. No quería moverme. Dejé secar.

Manos subieron por piernas. Vientre caliente. Sonrisa. Patricia tenía razón. Dedos bajaron al pubis. Pelo suave, dilatado. Jugué con rizos. Piel satinada. Más abajo. Labios entreabiertos, húmedos. Brisa ahí. Dedo dentro. ¡Rayo!

El despertar del placer salvaje

Cuerpo tenso. Boca abierta. Piel erizada. Mano pegada. Sol ardiente, brisa juguetona. Lengua en labios. Dedo mayor adentro. Índice y anular pellizcando labios. Clítoris rozado. ¡Dementes! Primera vez así. Quería más. Patricia lo describió, pero esto era peor.

Cuerpo arqueado. Otra mano en el transat. Dedos rebuscando. Cyprina empapando. Vórtice en mí. Descargas. Temblores. Cada roce, nuevo pico. Exploraba rincones. Clítoris hinchado. Olas me zarandeaban. Agarré pecho. Uñas en carne. Vientre ardiendo. Cabeza atrás. Grito ahogado. Explosión. Vague inmensa. Placer puro.

Flotaba. Desperté al sol aún. Cuerpo laxo. Detenida. Nueva. Una semana después, dejé a mi hombre. Casa vacía para él. Yo libre, con niños. Y mi botella de agua.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *