Flanqueaba las boutiques bajo las altas bóvedas de la rue de Rivoli en París. La multitud multicolor me irritaba. Turistas por todas partes, agolpados en las vitrinas. Pasaba como un torbellino ante la salida del Carré des Antiquaires. Ella surgió de golpe. Chocó contra unos japoneses. Se giró para disculparse. No me vio. Bang. El impacto fue brutal. Su bolso se derramó. Su agenda grande se abrió, vomitando papeles al cemento.

Mascullando excusas, se agachó a recoger. Galante, me uní. Alta, morena, pelo sujeto con lazo rojo cereza. Traje de pied-de-poule ribeteado en rojo. Rodillas subidas, medias blancas opacas. Falda arriba, muslos firmes. Rojos panties asomando. Evité mirar fijo. Ramasé sus cosas. Toqué algo redondo, plano, marfil. Otro. Otro más. Cuarto en dos pedazos cerca de la rejilla.

La Aproximación: Tensión y Deseo Incontrolable

Se lo tendí sonriendo. ‘Lo siento, hay daños’. ‘¡Mierda!’, soltó. Espontánea, desolada. Le propuse café. ‘Vale, pero rápido’. Sentados frente a frente. Sobre la mesa, los pedazos. ‘¿Qué es?’, pregunté. ‘Netsuke’. Botones japoneses de marfil tallado, valiosos. Me mostró otros. Fines grabados, delicados colores. Admire, pero no entendía.

‘Esos botones esconden secretos’. Giró uno. Escena erótica minúscula: hombre con miembro erecto ante mujer lasciva. ‘¡Y se mueve!’ Tomó mi mano. Giró suave. Mi piel ardió con su calor. ‘¿Qué hace una chica chic con esto?’. ‘Nada’, ojos fijos, mano sobre la mía. ‘Soy restauradora. A veces creo nuevos. ¿Quieres ver?’

Dos días después, sonaba en su puerta. Calle oscura del Marais. Antigua casa parisina. Marina, lazo amarillo paja. Blusa blanca larga, abierta abajo y escotada arriba. Sin sujetador. Piernas morenas asomando. Taller caótico junto a su piso. Olor a cola, cera, ácidos, cuerno quemado.

Tour rápido. Netsuke en estantes. Uno oblongo llamó: ‘¿No netsuke?’. ‘No, godemiché japonés siglo V’. Lo sacó. Marfil de colmillo. Curvo, pulido. Dentro, otro fino y anillos para pechos. Gestos suyos me turbaban. Cadera morena fugaz. Tocó el godemiché lento. Dedo alrededor. Fuego en mi vientre.

‘¿Sabes usarlo? ¿Demostración?’. Tutéo directo. Me tendió mano. Entramos habitación cálida, desordenada. Limpió sofá. Se sentó frente. ‘Te muestro’. Abrió blusa. Pechos menudos, morenos, areolas oscuras. Pezones duros. Pasó uno por anillo plata. Apretó tornillo. Carne fruncida, erecta. Suspiró. Igual al otro. Cadena entre pechos.

El Instante: Explosión de Sensaciones Prohibidas

Pierna arriba, écartó. String amarillo. Quitó. Tocó vello negro, labios, clítoris hinchado. Godemiché entró rotando. Vaivén. Ojos en mí. Fuego mío. Lo hundió tres cuartos. Grititos. Tomó fino, lamió, chupó. Bajó a pezones. Suspiros. Arabescos por vientre, nalgas. Al ano moreno, húmedo. Entró suave, rotando. Gemidos.

Mano bajo muslo, bombeó ano. Otra en coño, giró sobre clítoris. Cuerpo tenso. Cabeza atrás. Lengua húmeda labios. Gozó fuerte.

No aguanté. Al sofá. Beso profundo. Lenguas enredadas. Mano suya en mi pantalón. Sacó polla dura, perla precúm. ‘Tu jade, déjame’. Manos en hampe, huevos. Boca vaivén. Lengua dientes. Frenó mi explosión.

Se tumbó. Sacó godemiché coño. Me atrajo. Entré. Estrecha pese al otro en ano. Masajeaba mi polla. Rugido. Eyaculamos juntos. Unidos, olor musc patchouli.

Después, café. Blusa sobre desnudez. ‘¿Siempre así?’. Rió. ‘Raro. Pero necesito modelos para netsuke’. ‘¿Vídeo?’. ‘Sí, mira’. No paré. Pero recé no grabara más.

Semanas después, tres netsuke nuestros. Mi polla enorme grabada. Mañana de amor otra vez. Modelo vivo de Marina. Fin inocencia. Horizontes abiertos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *