Estaba en mi sofá, en el salón, frente a la ventana abierta a la noche calurosa. Solo un top ligero y bragas. Calor pegajoso. Zapéaba la tele sin atención. De reojo, lo vi. El guapo desconocido. Croisé en el patio, en las tiendas. Ahora, en la ventana de enfrente. Invitado de los vecinos. Mi corazón dio un vuelco. Sexy. Muy sexy.
No pregunté. Solo sonreí por dentro. Me acomodé mejor. Seguí zapando. Caí en XXL. Mi canal favorito. Una felación perfecta. Rubia bimbo, labios carnosos con gloss. Chupaba despacio esa polla gruesa. Entraba toda. Salía reluciente. Ojos lujuriosos a cámara. Caricias en las bolas. Gemidos húmedos. Mi mano bajó sola. Entre los muslos. Rozaba mi coño. Cada vez más. Me mojé rápido. Latidos fuertes. Nervios deliciosos.
La Aproximación: Nervios y Deseo Irrefrenable
Giré la cabeza. Él seguía ahí. Cabeza inclinada. Me observaba. Mis cortinas oscuras. Pero él espiaba. Intensamente. Retiró su camiseta. Musculoso. Saludó con la mano. Casual. Sorprendida, saqué la mano de las bragas. Respondí. La volví a meter. Más hondo. Desafío. Me levanté. Abrí el cortina de golpe. Sin pudor. Él sonrió. Yo igual. Volví al sofá. Lejos de la ventana. Solo él me vería.
Idea loca. Espejo en el sofá. Reflejo del porno. Él vería la escena. No detalles. Pero sabría. Su mano en la polla. Frotando. Dura, seguro. Bajé las bragas. Desnuda. Top fuera. Vibrador rosa de gelatina. Bajo el cojín. Siempre listo. Lo llevé a la boca. Lo chupé lento. Como la rubia. Él se pajeaba al ritmo. Corazón desbocado. Miedo y ganas. No hay vuelta atrás.
En la tele, ella a cuatro patas. Levrette salvaje. Polla entra en su coño ansioso. Luces perfectas. Yo, igual. A cuatro patas. Espejo muestra la follada. Él coge prismáticos. De lado. Los enfoca. Me excita. Me como el vibrador. No. Lo meto en mi coño chorreante. Fuerte. Rápido. Imaginaba su mirada en mi culo. En mi raja húmeda. Una mano en su verga. Otra en los binoculares. Ridículo. Erótico. Vicioso.
El Instante y la Huella: Placer Brutal y Revelación
Lo enfoncé todo. Vibración máxima. Me follaba el juguetito. Favorito. Siempre me hacía correr. Ojalá una polla real. Pero bastaba. Placer subía. Inevitable. Me encambré. Orgasmos brutal. Temblores. Espejo cae. Se rompe en pedazos. Río. Poco me importa.
Me senté frente a él. Jadeante. Él en el suelo. Algo entre manos. Se levanta. Lanza por mi ventana abierta. Bolita de espuma. Papel elástico. Sonrío. Leo: “La próxima vez en el patio, te compro un espejo más grande”.
Aquella noche cambió todo. Inocencia rota. Exhibirme por primera vez. Sus ojos devorándome. Mi coño expuesto. El riesgo. Los latidos. Ahora, adulta. Sedienta de más. Aquel desconocido abrió la puerta. Nunca la cerraré.