Estábamos sentados frente a frente en el salón. Corazón latiendo fuerte. Manos sudadas. Quería decírselo todo. Ese vicio que me roía por dentro. La amaba. Pero soñaba con verla ofrecida. A otros. Desnuda. Follada.

No sabía cómo empezar. Miedo en la garganta. ¿Y si me odiaba? ¿Y si huía? Pero mi polla ya palpitaba al pensarlo. Ella me miraba, curiosa. Ojos brillantes. ‘Cuéntame’, dijo suave. Respiré hondo. No había marcha atrás. Las palabras salieron torpes. ‘Quiero dártela. A ellos’. Su sonrisa tembló. Sorpresa. Excitación.

La Aproximación: Temblor y Deseo Irrefrenable

Le hablé del sueño. La fiesta en la mansión del bosque. Nosotros solos al principio. Luego, lobos alrededor. Miradas hambrientas sobre su cuerpo. Yo, invisible. Ella riendo con un rubio de camisa abierta. Torso liso. Mano en su espalda baja. Yo irritado. Celoso. Pero tieso como una barra.

Ella se inclinó. Escuchaba atenta. ‘Sigue’, murmuró. Voz ronca. Vi sus pechos subir rápido. Mi confesión la mojaba. Corazón martilleando. Sudor en la nuca. Le conté cómo la rodeaban. Risa sonora. Brecha de su vestido cayendo. Boca en su cuello. Cabeza echada atrás. Gimiendo.

Paralizado. Excitado. Polla dura contra el pantalón. Ella sonrió. Imaginándose desnuda. Talones altos. Culo ondulando bajo manos ajenas. ‘Me pone cachonda’, admitió. Mano bajo la falda. Dedos entre muslos. Yo tragué saliva. Nervios a flor de piel. Esto era real. Nuestra primera vez abriéndose así.

La música. Vals. Bailando pegada a un moreno. Mano en sus nalgas. Tetillas tiesas. Otro desnudo. Polla erguida. Glande hinchado. Ella lo miró. Cerró ojos. ‘Sigue’, jadeó. Masajeaba su coño. Yo abrí la braguette. Polla saltó. Preeyacum lamiendo.

El Instante: Contacto Brutal y Explosión de Placer

Dos hombres contra ella. Pollas presionando. Besos. Manos. La tumbaron en la mesa. Piernas abiertas. Lenguas en tetas. En clítoris. Boca chupando vergas. Yo la veía. Dedos en su coño ahora. Espasmos. ‘Me la meten’, dije. Grito ahogado. Polla entrando. Follándola profundo.

Leche en sus tetas. En barriga. Otro la penetra. Yo me pajeaba furioso. Ella gemía. Dos dedos dentro. Corsé abierto. Teta al aire. Penechando pezón. ‘Te quiero ver como puta’, gruñí. Surto. Casi corre. Yo también.

Polla en su boca. Corridas en labios. Tragando. Mirándome. Follada salvaje. Semen dentro. Fuera. Más. Ondulaba en el sillón. Mano en clítoris. ‘Quiero verte follar’, dije fuerte. ‘Sí’, susurró. Poignet roto entre piernas. Profundo.

Eyaculé. Chorrros calientes en mano. Ella gritó. Espasmo enorme. Inmóvil. Pámada. ‘Más…’, pidió. Piel erizada. Corazón desbocado. Habíamos cruzado el umbral.

Después, silencio pesado. Miradas cómplices. Inocencia rota. Ya no éramos los mismos. Ese vicio nos unía. Adultos en deseo crudo. Marcados para siempre. Pulso aún acelerado. Sonrisas sucias. Horizonte abierto a más.

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