Detrás del perchero, al fondo de la boutique. El corazón me latía fuerte. Dos días sin verlo. Nerviosa, impaciente. Quería provocarlo de nuevo, sentir su mirada quemándome. Mi marido al teléfono en la entrada. Le llamé con voz inocente: ‘¿Puedes verificar esta talla?’. Me incliné. Mi culo rozó su entrepierna. El pantalón se tensó, marcando mi tanga. Él miró alrededor. Nadie. Se acercó más. Sus manos en mis caderas. Me atrajo contra él. Sentí su polla endureciéndose en el hueco de mis nalgas. Un chispazo eléctrico. Quise apartarme, sonreír, parar el juego. Pero no pude. Su respiración acelerada en mi cuello. Sus manos bajando a mis tetas. Las amasó a través del jersey. Mis pezones se pusieron duros al instante. El pulso retumbaba en mis oídos. Sabía que no había marcha atrás. Mi cuerpo traicionero se arqueó. Le dejé hacer.

Sus dedos bajo el jersey. Piel desnuda. Embrazo mis tetas en el balconete. Luego dentro, rozando el pezón. Duro como piedra. Gimo bajito. A metros de mi marido. Locura. Mi mano atrás, palpando su verga tiesa. La masajeo. Se hincha más. Él jadea. Baja la cremallera lateral. Mi cadera al aire, el elástico blanco de la braga. Su mano en mi vientre plano. Palpa mi monte. La toison bajo la encaje. Dedos bajando. Entre mis muslos. Mi coño mojadito. Me roza los labios. Presiona. Gimo suave. Desliza la braga. Dedos libres en mi vulva hinchada. Se abre sola. Dos dedos dentro. Caliente, empapada. Me folla con ellos. El orgasme sube rápido. Imparable. Me muerdo el labio. Viene de golpe. Sacude mi cuerpo. Me giro para esconderlo. Su verga en mi mano, fina, cabeza turgescente. Late. Él suplica con los ojos. No puedo dejarlo así. Me agacho. Labios abiertos. La engullo. Boca caliente, lengua danzando. Él explota. Chorros en mi garganta. Trago todo, gimiendo. Limpio con la lengua.

La aproximación: nervios y deseo incontrolable

Piernas temblando. Me subo la cremallera. Aire inocente. Agarro una ropa al azar. Vuelvo con mi marido. No nota mi rubor, labios hinchados, pezones duros. ‘¿Encontraste lo que querías, cariño?’. ‘Sí’, balbuceo. El juego se descontroló. Orgasme brutal, el primero tan rápido. Sin penetración, pero lo traicioné. Primera vez. Mi moral se dobló fácil. No culpa, solo alivio. Sensaciones dormidas despertaron. Adultère no es tan duro, pensé sonriendo. Mi inocencia rota. Horizontes nuevos. El vicio empezaba.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *