En el restaurante, el corazón me latía fuerte. Ella quería, pero era la primera vez. Dudas me atenazaban el estómago. Me vestí para él, para ellos. La falda se abría alta, mis muslos enfundados en medias. Sin bragas. Su mano rozaba mi interior, mi sexo desnudo. ‘No cierres las rodillas, por el servicio’, murmuró. Faldas al borde de la silla, expuesta bajo la mesa.

El camarero volvía demasiado. Miraba. Ordenó: ve, quítate el sujetador, afloja el cinturón. Regresé con él en la mano. Pechos libres en el escote profundo. Hombres me escaneaban. Algunos miradas sostenidas, otras bajé los ojos. Me turbaba. Quería excitarme, perder control. Pero el miedo: no controlarme. Él susurró al final: ‘Eres mía, obedece. Todo irá bien’.

La Aproximación: Tensión y Deseo Irrefrenable

En el coche, brazos atrás. Me esposó. Frente a mí, mamó mis pezones. Vendó mis ojos. Arrancó. Minutos después, para, besa, cuelga collar de cuero. ‘Mi perrita sumisa adorada’. Sabía. Me mostraría. Miedo. Vendado, alivio parcial. Abre la bata, expone mi desnudez. Baja asiento. Piernas abiertas. Dedos suaves me masturban. Imágenes: antes me negué. Ruido fuera. Tarde. Cuerpo rinde. Vientre chorrea, pechos endurecen. Hombres miran vidrios. Ondulo cadera. Pies en tablero.

Libera muñecas. Agarro su polla sacada, piel suave que chupo con ganas. Baja ventanilla pasajera. Mano caliente en mi teta. Me tenso, luego ofrezco pecho. Toma mi mano, la pone en su verga tiesa. Masturbo ambos. Orgasmo me levanta.

Mantiene abierta, roza vientre con correas. Frío recorre. ‘¡Sí, azótame, soy tu perra!’. Más hombres. Tira correa, boca a polla ofrecida. Labios envuelven verga gruesa, larga. ¿Negro? Tiempo para. Sale, rodea coche, abre puerta. Tira, salgo. Bata cae. Desnuda en oscuridad, tambaleante. Comentan crudo: franceses rotos, acentos africanos, eslavos, magrebíes. Manos tocan, hurgan.

Él atrás, besa cuello, polla entre nalgas. ¿Me follará? Aprieta tetas, empuja hombros. De rodillas. Más: a cuatro patas. Tira correa. ‘¡Dilo!’. ‘¡Soy tu perra sumisa!’. Azote en culo. Correaje entra surco, azota labios, clítoris. Abro piernas. ‘¡Hazme aullar, fóllame!’.

El Instante: Explosión de Sensaciones Prohibidas

Tira pelo, cabeza arriba. Polla en boca. Otra penetra coño empapado. Dedos en culo. Manos en dos vergas más. ¡Adoro! Quiero más, embisto. Otro cabalga, cambia. Empuje abre ano, glande, toda polla. Sienten mutuo choque. Pilonazos anales, vaginales. Goteras calientes: hombro, teta, lengua. Brutales, él ordena gentileza.

Tomo, lamo, chupo todo. Orgasmos múltiples. Pollas burilan, vacían, cambian. Condones rasgados sin fin. Outrages, gozo sin parar.

Se van. Temblor, agotada. Me cubre, sienta, quita collar. Besa. Boca sabe a semen espeso. Arranca.

Despierto amanecer, acurrucada en cama. ¿Sueño? Mano a sexo húmedo: protegida. Clítoris dolorido, labios hinchados, ano sensible. Sabor lengua familiar. Me pego a él, sonrío satisfecha. Lo amo. Fin inocencia. Puertas abiertas.

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