En el sofá de cuero crema de su apartamento en Burdeos, el corazón me latía como un tambor desbocado. Aude, con su perfume de iris y cedro, se sentó a mi lado. Tan cerca. Su rodilla rozó la mía. Sentí el calor subir por mi piel. Nervios. Sudor en las palmas. Era mi primera vez con una mujer así: elegante, segura, dominante. En la librería, su mirada me había atrapado. En la cena, su bota contra mi pierna. Ahora, aquí, sin vuelta atrás.
Sus ojos claros me clavaron. ‘Déjate llevar’, murmuró. Su mano en la mía. Temblé. Ella sonrió, maliciosa. Me quitó la copa de champán. Se inclinó. Sus labios rozaron los míos. Suave al principio. Luego, hambre. Mi lengua torpe buscó la suya. Calor. Mis manos en su cintura. Delgada, firme. El pulóver en V dejaba ver el valle de sus pechos. Corazón acelerado. ¿Y si fallo? ¿Y si no soy suficiente? Pero su beso me ahogaba las dudas. Sus dedos en mi muslo. Subiendo. Presión. Mi polla se endureció al instante.
La aproximación: nervios y deseo incontrolable
Se montó sobre mí. Sus botas rozando mis muslos. Cabello rubio cayendo como cascada. ‘No pienses’, susurró. Desabrochó mi cinturón. Clic metálico. Eco en mi cabeza. Bajó la cremallera. Sacó mi verga. Dura, palpitante. Me miró. Asentí, mudo. Sus labios en el glande. Beso húmedo. Lengua girando. Lentamente. Me miró mientras la tragaba. Boca caliente, succionando. Lengua en el frenillo. Gemí. Ojos cerrados. Placer nuevo, abrumador. Mi primera felación. Quise correrme. Pero paró. Maestra.
Se quitó el pulóver. Sujetador cayó. Pechos perfectos, rosados. Se arrodilló. Me desnudó entero. Pantalón, calcetines, bóxer. Despacio. Sus manos en mi piel desnuda. Luego, su falda. Culotte de seda. Translúcida. Triángulo tentador. Se acercó. ‘A ti ahora’. Se puso de rodillas en el sofá. Coño a mi altura. Humedad brillando. Nervios. ¿Cómo? Manos en sus muslos. Suaves, con liga. Lengua fuera. Lamí. Torpe. Salado, dulce. Sus suspiros me guiaron. Dedos en mi pelo. ‘Sí…’. Onduló. Gemí contra ella. Mi primera cunnilingus. Poder. La hice temblar.
El instante: explosión de sensaciones brutas
Se corrió. Cuerpo arqueado. Gritos ahogados. Me levantó. ‘Ahora yo te tomo’. Beso. Sabor a ella. Se sentó en mi polla. Lenta. Calor envolviéndome. Vagina apretada, mojada. Gemí fuerte. Sus caderas rodando. Ritmo perfecto. Pechos rebotando. Manos en mi pecho. Clavos suaves. Sudor. Placer subiendo. Mi primera penetración real. Abandoné todo. Corrí dentro. Explosión. Vacío dulce.
Después, ducha. Agua caliente. Me folló de pie. V invertido. Cambrada. Entré. Fuerte. Agotador. Mañana, desperté con su mano en mi polla. Otra vez. Dulce. Gare. Adiós con guiño. Inocencia rota. Adulto. Marcado para siempre. Su risa en mi mente. Aquella noche, todo cambió. Nervios convertidos en adicción.