Estábamos en la piscina municipal. Verano abrasador. Playas abarrotadas. Gafas de sol ocultando miradas. Yo devoraba con los ojos los pechos de Lise. Pesados, mates, pezones anchos y erectos. Mi vista bajaba al slip de baño. Intentaba adivinar los relieves de su sexo bajo la tela. Creía verlos. El corazón me latía fuerte. Sudor en la nuca.
Ella hacía lo mismo. Miraba mi torso, mi vientre. Bajaba a mi slip azul, ajustado. Mi verga de lado, marcada. ¿Qué veía? Rompí el silencio. Pedí crema solar. ‘¿Quieres que te la ponga en la espalda?’, dijo. ‘Claro’, respondí. Sus manos expertas. De hombros a lumbares. Placer puro. Cerré los ojos.
La Aproximación: Tensión y Deseo Creciente
De repente, sus manos en mi pecho. Pectorales musculados, con fina pelusa. Las seguía con deleite. Bajaban al vientre. Sensuales. Tensión en el aire. Corazón desbocado. ‘¿Crees que has bronceado?’, preguntó. ‘No sé’. ‘Fácil de ver’. Su mano al slip. Lo bajó centímetros. Pubis expuesto. Piel blanca bajo pelos oscuros. Miré alrededor. Pánico y euforia. Ella miró fijo. ‘¡Vaya, sí que has bronceado!’, exclamó. Reí nervioso. El slip chasqueó al subir. Quedé aturdido. Sangre hirviendo.
Esa noche, en mi dormitorio. Solo. En slips. Revivía la escena. Una y otra vez. Imaginaba su mano yendo más allá. Tocando mi verga. Yo, piernas abiertas, cabeza echada atrás. Sus dedos en lo prohibido. Mi polla se endurecía. La rocé bajo el slips. Pensé en su coño. Misterioso. Quería lamerlo. Como en las porno de mi padre. Boca acercándose, besando, lengua lenta.
Cerré la puerta con llave. Música baja. Quité el slips. Cuerpo bronceado, salvo pubis, culo y polla. Esta, oscura, purpúrea en el glande casi destapado. Me tumbé. Saliva en la palma. Cubrí el glande duro. Presión en el frenillo. Suspiros guturales. Caress alternas. Fuerte, tierno. Cuádriceps abiertos. Cadera subiendo.
El Instante: Descubrimiento Brutal y Placer Explosivo
Me miré en el espejo del armoire. Otro yo: tenso, excitado. Mano en la polla hinchada. Más grande por el morbo. Me senté al borde. Pulgar húmedo en glande. Imaginé a Lise montándome. Nuca golpes. Gritos suyos. Mimé embestidas. Ansia vital. Tenía que follarla.
Orgasmos cerca. Mano plena. Vaivenes furiosos. Pies en el borde. En sastre. Presión en muslos. Cuerpo volcado al clímax. Ojos cerrados. ‘¡Oh sí!’, grité. Bassin alto. Esperma espeso, blanco. Chorretones al parquet. Piernas abiertas. Polla lujosa, jadeos. Solo Lise en mi mente. Su cuerpo. Su sexo. La conquista pendiente.
Al día siguiente, todo cambió. Inocencia rota. Deseo crudo. Adolescencia atrás. Mundo nuevo de carne y placer. Lise, catalizador. Nervios convertidos en hambre. Ya no era el mismo.