El timbre sonó. Mi corazón latía desbocado. Abrí la puerta. Delphine sonreía, tímida, en vaqueros y camiseta. Ojos azules. Irresistible. Jugamos el roleo. ‘¿Este piso está libre?’ Entró. Paseamos por el salón, cocina, baño. Rozábamos. Mi tanga empapada. Pechos tensos bajo el vestido. Nervios a flor de piel.

Llegamos al dormitorio. ‘Solo una habitación.’ Ella se rio. Entró. Se quitó la camiseta. Espalda desnuda. Sujetador. Bajó el pantalón. Culito perfecto. Se tumbó boca abajo. Se giró. Quitó el sujetador. Pechos pequeños, duros. Luego el tanga. Sexo rubio. Desnuda. Vulnerable. ‘Tenía miedo, Sandra. Miedo a no gustarte más.’ Hablamos. Miedos compartidos. Me desnudé lento. Sus ojos devoraban mis 95C. Nos miramos. ‘Ven…’

La espera y el juego de la seducción

Me tumbé a su lado. Labios rozando. Beso ligero. Luego profundo. Lenguas enredadas. Gime. Ruedo sobre ella. Pechos contra pechos. Muslos entrelazados. Manos en culos. La beso en el cuello. Mordisqueo. Chupo pezones. Duros, rugosos. Gime fuerte. Mano entre sus piernas. Toison corta. Labios húmedos. Dedos masajeando base del clítoris. Ondas de placer. Se arquea. Grita. Corre. Cuerpo tenso. Orgasmo largo.

La beso tierno. Ella toma control. Boca en mis pechos. Succiona. Mordisquea. Lengua experta. ‘¿Te gustan mis tetas, cariño?’ No responde. Chupa más fuerte. Siento olas brutales. Piernas abiertas. Gimo. Primera vez solo con pechos. Explosión. Grito. Temblores.

El clímax en la cocina y el despertar final

Risas. ‘Hazme correr otra vez.’ Bajo a su sexo. Pico muslos. Lengua en labios. Clítoris. Sabor adictivo. La pongo a cuatro. Boca en coño y ano. Grita en la almohada. Corre. Inerte. Sudada.

‘Tengo hambre.’ Río. Cocina. Desnudas. Se pega a mi espalda. Manos en tetas. ‘Quiero esas peras con nata.’ Saco el bote. Regreso al cuarto. Me tumbo. Ojos cerrados. Nata en ombligo. Lame. Beso dulce. Nata en pezones. Chupa. Frío y calor. Gimo. Nata en coño. Lengua frenética. Clítoris, labios. Basculó. Grito eterno. Orgasmo pegajoso.

Delphine, la tímida, ahora voraz. Mi inocencia rota. Horizontes abiertos. Latidos calmados. Miradas cómplices. Ya no hay vuelta atrás. Adultas en deseo puro.

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