En la cocina de mi apartamento en Nueva York. El sol apenas entraba por la ventana. Clotilde aparece con el albornoz abierto. Sus pechos al aire. Su sexo depilado asomando. Mi corazón late fuerte. Trago saliva. Ella sonríe, pícara. ‘¿Quieres que pruebe tu banana?’. Mi polla se endurece bajo el calzoncillo. Digo no, pero miento. El deseo me traiciona.
Me siento en la silla. Ella se arrodilla bajo la mesa. Sus manos tiran de mi ropa interior. Mi verga salta libre. Dura como nunca. Nervios me recorren la espalda. ¿Esto es real? Clotilde, la chica sage de los Beaux-Arts. Ahora una diosa libertina. Su aliento caliente roza mi glande. Late. Late más.
La aproximación: nervios y deseo incontrolable
No hay vuelta atrás. El miedo se mezcla con excitación. ¿Y si Leyla se entera? ¿Y si me gusta demasiado? Sus labios me envuelven. Lento. Húmedo. Su lengua gira. Chupa suave. Mi pulso acelera. Gimo bajito. Manos en su cabeza. Pelo suave. Ella acelera. Profundo. Garganta. Saliva chorrea.
Sensaciones nuevas explotan. Calor sube por mi vientre. Piernas tiemblan. ‘¡Clo, voy a…!’. Ella no para. Hon-hon. Mi semen sale a chorros. Ella traga todo. Limpia cada gota. Me deja exhausto. Me mira desde abajo. Ojos brillantes. ‘Gracias por el desayuno’.
Pero no acaba ahí. Esa noche, última en mi casa. ‘Únete a nosotros’, dice. Dos primos, altos, musculosos. Denis, al que conozco. El otro, idéntico. Mi estómago se revuelve. ¿Una mujer y tres hombres? Mi primera vez así. Inocencia al borde. Corazón martillea. Asiento. No moriré idiota.
El clímax y la huella eterna
En la habitación de invitados. Lit pour deux. Nos apretamos. Clotilde en medio. Desnuda. Piel suave. Sus manos nos tocan a todos. Mi polla revive. Nervios me aprietan el pecho. Primer contacto múltiple. La beso. Sus pechos en mi boca. Los primos la acarician. Gemidos llenan el aire.
Ella se pone a cuatro patas. Uno entra por detrás. Yo en su boca. El otro espera. Ritmo salvaje. Su coño chorreante. Mi verga en su garganta. Sudor. Alientos jadeantes. Cambio posiciones. Ahora yo la follo. Dura. Profundo. Sus paredes aprietan. Grita de placer. Los otros la penetran al unísono. Doble penetración. Luego triple. Cuerpos entrelazados.
Explosión sensorial. Mi cuerpo tiembla. Corazón desbocado. Placer visceral. Semen en su interior. En su piel. En su boca. Ella eyacula una y otra vez. Olas de éxtasis. Maladroitez en los cambios. Risas nerviosas. Sudor pegajoso. Horas de permutations. Exhausto, pero vivo.
Al amanecer. Vacío placentero. Inocencia rota. Ya no soy el mismo. Entiendo el fuego de Clotilde. David fue un idiota. Esta noche me abrió horizontes. Nervios calmados. Sonrisa interna. Una marca indeleble. Volví a mi vida, pero con un secreto ardiente.