Llegamos al apartamento de Jacques. El corazón me martillea en el pecho. Nathalie, con su abrigo ocultando todo, me mira. Sus ojos brillan de nervios y deseo. Bajo del coche. Subimos al ascensor en silencio. Sus manos tiemblan al sacar el antifaz negro del bolso. ‘Ayúdame’, susurra. Se lo coloco. Le cubre los ojos, una voaletita el rostro. No es reconocible, pero yo sé quién es. Suena la puerta. Jacques abre. ‘Bienvenidos’. Le estrecho la mano, sudada. Nathalie se queda entre nosotros. ‘Bésalo’, digo. Él la besa suave en los labios. Le quita el abrigo. La falda negra, escotada hasta las riñones, abierta adelante. Sin sujetador. Cadena en la cintura. Nunca me la puso antes. ‘Es para ti’, me dice al oído. ‘Esta noche, para todos significa otra cosa’. Pertenece a él. Excito y temo. Llega otra pareja. Champagne fluye. Cena exquisita. Risas. Música suave. Mujeres bailan. El hombre se une. Besos. Jacques llama a Nathalie. Ella cruza el salón. Lo besa profundo, lengua dentro. Pone el alma. Mi polla se endurece. Jacques la para. ‘Solo muestra. Para más, paga’. Él levanta su falda. Medias. Muslos blancos. Pubis afeitado. Una ‘J’ tatuada abajo. Obsceno. Ella desata el vestido. Pechos libres. El hombre da billetes. La lleva a la habitación. Yo me dejo caer en brazos de la mujer. Me besa el cuello. Manos en mi bragueta. Libera mi verga. Otra boca: el camarero joven, de rodillas. Chupa. Dudo. Sigo. ‘Chúpalo tú’, dice ella. Me arrodillo. Su polla dura en mi mano. Extraña. Boca cerca. La trago. Náusea. Succiono como vi a Nathalie. Ella se masturba. ‘Ven’. La penetro fuerte. Gime. Eyaculo dentro. Gemidos de Nathalie al lado. Miro. A cuatro patas. Él la folla. Tetas botando. Pago a Jacques. Chéque. Entro. Él acaba en ella. La penetro. Coño abierto, húmedo. La embisto brutal. Ella gime más. Me corro rápido. Jacques pregunta. Nathalie se arrodilla. Saca su polla. Chupa lento. Lengua en el glande. Mano roja sube y baja. Él eyacula en su boca. Traga mirándolo. Beso la verga flácida. Volvemos a casa. Niños duermen. Hacemos el amor tierno. Días después hablamos. ‘Me encantó verte suya’. ‘Yo con la mujer… y el chico. Lo chupé’. ‘Te amo’. Nuestra inocencia rota. Nuevo mundo abierto. Latidos aún resuenan. Nervios dulces. Deseo eterno.