Desperté en la cama, abrazada a Anne. Su piel cálida contra la mía. Hacía calor. Gotas de sudor en su frente. Me miró con ojos hambrientos. Propuse un paseo. Ella sonrió. ‘Mejor idea: volvamos al rincón de ayer’. Subimos al coche. El sol lo había recalentado. Mi vestido se pegaba al cuerpo sudoroso. Veía sus pezones pinzados bajo la tela fina. Quince minutos de ruta. Aparqué en el camino forestal. Anne salió descalza, con mi robe cortita desabotonada. Abrió los faldones. ‘Quítame las pinces’. Me acerqué temblando. Desatorné con cuidado. Su aliento se cortó. Marcas rojas en sus tetas. ‘Lámeme suave’. Acercé la lengua. Lamí sus aréolas. Chupé las puntas. Bombeó el pecho hacia mí.

Caminamos al río. Diez minutos por el bosque. Ella, pechos al aire, libre. Me excitaba su confianza. Llegamos. Se agachó para mear. Jet dorado salpicando sus pies. Sonrió. ‘El agua me provoca’. Me quité el vestido. Intenté lo mismo. Corrió al agua gritando ‘¡La primera en ganar!’. Salté tras ella, jets calientes en mis piernas. Nos besamos en el río. Lenguas ansiosas. Cuerpos enredados. Salimos. Fin de tarde. Quise vestirme. ‘Quédate desnuda. Me gustas así’. Obedecí. Caminamos de la mano, nuas. Cerca del coche, paró. Un hombre con bici. Pneu pinchado. Maldecía agachado. Nos escondimos en arbustos. Crepúsculo. Anne me acarició. Besó mi cuello. ‘¿Eres mía?’. ‘Sí, te pertenezco’. ‘Ve a consolarlo. Acarícialo, chúpalo. No lo dejes penetrarte. Hazlo correrse en tu cara y tetas’. Mi corazón martilleaba. Miedo. Excitación prohibida. No había marcha atrás. Nervios en el estómago. Piel erizada. Caminé hacia él.

La Aproximación Inevitable

Nuda. Híbrida. Él se irguió. Me vio. Silencio. ‘Hola’. Nada. ‘¿Todo bien?’. Tomé sus manos. Las puse en mis tetas. Las amasó fuerte. Bajó a mi coño. Estaba empapada. Me arrodillé. Besé su polla a través del short. Palpé sus huevos. Bajé el short. Polla dura, erguida. Lo miré a los ojos. Besos en el tronco. Lamí hasta las bolas. Las chupé. Aspire. Lo mamé. Mordisqueé el glande. Lengua juguetona. Dedos en la base. Gemía. Sentí su pulso acelerado. Me puse frente. Masturbé. Explosó. Jets calientes en mi cara, tetas. Lamí limpia su polla. Me levantó. ‘Gracias, fue maravilloso’. Se fue en bici. Regresé temblando. Anne se masturbaba contra un árbol. Me pegó sus tetas a las mías. Esfregó el semen. Me besó. ‘¿Lo dejaste correrse en tu boca?’. ‘Solo lo limpié’. ‘Siento su sabor. Vámonos’.

El Instante Brutal y la Huella Eterna

En casa, me mandó desnuda junto al coche. Brazos en la nuca. Lamió mis tetas. Limpió el semen. ‘No fuiste buena. Lo probaste antes que yo’. ‘Perdón’. Me besó. Entró. Me dejó esperando. Bajó vestida: sujetador apretado, medias, collar con argolla, tacones. ‘Te castigaré’. Peor excitada. Me puso a cuatro patas. ‘Lame mis zapatos’. Lamí el cuero. Mirándola fijo. Se sentó. Levantó el pie. Besé talones. Intenté subir sus piernas. Paró. Volvió con mis zapatos. ‘Mastúrbate con lo que te dé. Excítame o…’. Lamí mis tacones. Toqué mi coño. Chupé dedos. Presioné talones en tetas. Me detuvo. Se arrodilló. Lamió mis pies. Frotó su coño en mi pierna. Metió talón en mi chocho. Gemí. Lo hundió. Luego en el suyo. Nos frotamos. Introdujo la punta afilada en mí. Entró diez cm. En ella, casi toda. A cuatro patas. Lamí su culo. Metí talón en su ano apretado. Gritó. Se corrió. Squirt abundante. Mojó medias, mesa. Fotos. Limpié zapatos.

Me tumbó. Comió mi coño. Mordió. Vendó ojos. Ató. Cuerdas en tetas. Pinzas en pezones, clítoris. Dolor-placer. Lengua en ano. Granos de uva de su coño a mi boca. Se corrió. Bebí. Squirt en tetas. Godió con calabacín. Doiguió culo. Giró pinza clítoris. Exploté. Jets míos. Primera vez squirteando. Creí orinar. Liberada. Cubiertas de jugos. Beso con néctar blanco. Inocencia rota. Horizonte abierto. Latidos aún nerviosos. Felicidad visceral.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *